27 de mayo de 2011

De vuelta del Espacio

Cuando Peter Alone estaba ya próximo al planeta Tierra, redujo la velocidad real a 3 nanogigas troteras mientras que la mental, en medio de su frenesí, se le debió aumentar como mínimo a 4000 o 5000 microvoltios. Después de 15 años visitando estrellas, estériles unas, rodeadas de infinidad de planetas otras, contemplando atardeceres irisados, verdes, lechosos o marrones en planetas paradisíacos o de pesadilla, alcanzando el milagro del contacto amistoso con especies con las que apenas teníamos más puntos en común que la movilidad y el ser visibles, al fin volvía con sus semejantes. ¿Semejantes? ¿Qué le unía ya a ellos?

Todo, pensó. El deseo de retornar apenas es un dato útil que necesitas recordar al partir, lo mismo que la técnica para regenerar la piel de un robot, pero poco a poco se va transformando en un fantasma de la conciencia que no te deja vivir en paz. Regresar llega a ser una necesidad, una ambición instintiva tan apasionada que no sabes cómo reprimirla para no volverte loco. Es, pensó, más fuerte que el instinto de supervivencia y tan imperativo como el hambre. Dejarías de respirar sólo por ver otra vez tu mundo a la luz de la estrella que alumbró tu primer día.

Entró en la atmósfera derramando lágrimas de felicidad. Se imaginaba a la muchedumbre rodeando la nave para darle la bienvenida y llevándole en volandas hasta el presidente de la nación, que consideraría gestos necesarios darle un abrazo fraterno y transmitirle el agradecimiento de su país y de la Humanidad entera.

Pero cuando logró hacer que la astronave se posara en la estación con la elegancia de un cisne, no sólo estaba vacía la pista hasta donde podía alcanzar su vista sino que además se le obligó a trasladar su aparato hasta detrás de la torre de control porque estaba a punto de llegar un delegado del comité organizador de la liga de fútbol que iba a hacer una gestión de rutina y le estaba reservada la pista principal mientras que las normas dictaban ahora que las naves interestelares aterrizaran donde no tuvieran que hacerlo las demás.

24 de mayo de 2011

Amonestaciones a un anciano de su hija

Jeremías, en tus muchos años se han aposentado los defectos y los habitan aún más los morales que los físicos. Desde mis pocos días, te recomiendo que seas prudente pues confías demasiado en tus fuerzas, cuando todos vemos que te fallan con frecuencia, en tu saber, cuando éste nada vale para los tiempos actuales, en tu memoria, cuando a nadie le interesan las historias que visita o en tus chistes, que estamos hartos de oír.

Vuelve en tu juicio y sé sabio, aunque para un anciano es difícil pues, si no lo fue de joven, cuando gozaba de la plenitud de sus facultades, ¿cómo lo va a ser ahora, con un cerebro viejo y cansado? Te recomiendo moderación. No seas tan extremado en tus quejas y dolores. No seas inmoderadamente viejo, arrugado, avinagrado. No cometas excesos como enfermar o morir.

La paciencia no es una de tus virtudes. Siempre estás quejándote de tus dolores. El frío más leve no lo soportas. No esperas despierto hasta irte a la cama: impaciente te duermes en la mecedora. Tampoco eres comprensivo. No comprendes que no nos importas, que te querríamos abandonar como a un perro, que preferimos ser desterrados que ir a verte a tu casa, que eres carne de cañón y que no vales nada para nosotros.

La lujuria también infecta tu alma con mayor intensidad que nunca porque sin vigor, seco y estéril, deberías desdeñar a las mujeres. Te recomiendo resignación para que no tengamos que resignarnos nosotros. Si estás cansado, gasta tus últimas fuerzas en hacer nuestro trabajo, si tienes hambre, quítanosla a nosotros, si no te queremos, demuéstranos que no te das cuenta para que nos riamos de ti. Y si ves injusto esto, piensa que a ti, que te ronda la muerte, no te hace falta comodidad alguna.

No te dejes llevar por la rabia cuando te tomemos por un trapo viejo pues es de mala educación. No nos exijas que te ayudemos y acompañemos pues creeremos que eres un déspota. No tengas deseos de vivir porque en ti es un capricho infantil. Y no nos hables de los tiempos pasados pues sólo nos importa el futuro.

23 de mayo de 2011

El Artículo Censurado


La democracia, que comenzó a instaurarse en el mundo a partir del siglo XX después de J.C., fue descentralizando cada vez más el poder a lo largo del tiempo hasta el punto de que en el siglo II después del Gran Computador había un presidente del gobierno por cada 22 ciudadanos. Fue entonces cuando un acuerdo internacional aprobó la ley que igualaba el número de presidentes con el de personas. Así cada cual se hizo cargo de sí mismo.

Este cambio fue aceptado con tanta naturalidad que no se le dio casi importancia. Pero llegó a la gente el rumor de que, por primera vez en muchos siglos, acababa de producirse una censura periodística. Quien filtró el rumor no conocía el contenido del artículo censurado pero la alarma de la población frente a aquella "violación de la soberanía de un país por otro" se despertó y hubo que publicarlo, aunque no se le ahorraron al lector unos comentarios autorizados anexos al escrito principal.

El artículo, firmado por un ácrata, decía que había llegado la hora gloriosa de acabar con el poder. El comentario, en cambio, que procedía del director del periódico, no escatimaba descalificaciones contra el autor e incluso pedía una alianza de todos los "países" para que, como al Cid, le negaran alojamiento, alimento y conversación hasta que no tuviera otro remedio que irse a vivir entre los animales salvajes. El comentario concluía así:

"El derecho de cada cual a ser su propio legislador, es un logro tal de la Humanidad como no ha habido otro semejante en la Historia. ¡Bonito estaría que ahora nos diera por desobedecer la ley!"

22 de mayo de 2011

Antes de Al Capone


Empleando toda suerte de astucias y desmanes, Frank Melone se adueñó del hampa de Chicago en los años 20 un mes antes de que Al Capone le hiciera huir a Australia con apenas su ropa. Contento por su triunfo, Melone reunió a todos sus subordinados en un sótano y les dijo:

-Honorables secuaces, la grandeza de este momento se debe al carácter democrático y libre de lo que me ha encumbrado hasta aquí. Democrático porque, cuando asesinaba a mis rivales, no miraba a si eran de izquierdas o de derechas, negros o blancos, pobres o ricos. Y libre porque el miedo que inspiro lo es.

Soy por naturaleza generoso, sobre todo con lo que no es mío, por eso daré a unos más que a otros, pues si reparto a partes iguales, a ninguno daré con generosidad. Y con quien más generoso pienso ser es conmigo mismo pues damos más a quien más apreciamos.

Si yo fuera el Presidente, tres serían los apartados de mi mandato en los que sería el mayor desastre de la Historia: Justicia, Economía e Interior. Pues quiero que seáis lo más injustos posible sin que os ajusticien, que arruinéis las economías ajenas con buenos réditos para las nuestras y que los ciudadanos carezcan de seguridad para que la tengamos nosotros. En cambio sería reconocido como un gran benefactor en un apartado: Cultura. Pues querría escuchar música, la del dinero, leer libros, los de cuentas, pintar, pero billetes falsos, enseñar, pero la pistola, extasiar, pero golpeando fuerte.

Mi antecesor, descanse en paz, decía que había que robar al rico para dar al pobre, pero como era pobre, todo lo que robaba se lo quedaba para él, y cuando así se convirtió en uno de los hombres más ricos de la ciudad, se robó a sí mismo, pero sólo para cobrar el seguro. A mí en cambio, mi talante democrático impide que discrimine entre unos y otros: robaré lo mismo a ricos que a pobres porque su dinero no es diferente y repartiré lo mismo entre pobres que entre ricos, pero puñaladas, mamporros y plomo.

Quisiera que mi mandato se recordara como el de una edad dorada de la criminalidad, que la Historia me tuviera como un rey Arturo y a vosotros como caballeros de la Mesa Redonda. Pero no quiero que nadie pierda el juicio con un nuevo libro de caballerías, seré un gangster de novela negra, género más saludable para el lector ya que no para los ciudadanos.

Mis padres se llamaban Ennio y Beatrice. Cuando era un niño de tres años, robé yo solo un banco. Me lo llevé a mi casa y me senté en él. A los siete, maté a mi padre. Le contaba chistes tan malos que me dijo una vez: "Niño, me matas con tu pesadez". Un día salió a comprar tabaco y no le volvimos a ver nunca más. Cuando le preguntaba después a ella dónde estaba, ella sólo me contestaba: "Ha muerto para nosotros, hijo". Yo extraje la consecuencia lógica de que habían sido mis chascarrillos lo que lo había matado.

Tuvimos que salir adelante mi madre y yo solos y a los diecisiete años, además de mi casa, tenía ya residencia veraniega, la cárcel, coche particular, el de la policía, y abogado, aunque de oficio.

Este es un país de oportunidades. Yo que empecé sin nada, me he encumbrado hasta lo más alto, estudiando, siendo emprendedor y poniendo coraje en todo lo que hago. También los árboles con muy pequeña semilla, llegan a ser gigantes. También los grandes imperios han surgido de pequeñas ciudades. También un solo cerdo puede formar una montaña de estiércol.

Tengo un sueño: ser junto a vosotros una pesadilla, un terror nocturno. Espero no despertar, lo que sólo podremos conseguir si no nos dormimos.

Así que, mis queridos Apóstoles del Mal, espabilad, salid a las calles, chantajead, sobornad, robad, traficad, secuestrad, amenazad, agredid y matad, cuanto más, mejor, pues cuanto peores personas seáis, mejores gangsters seréis. ¡Pero a trabajar, a trabajar, que parecéis inofensivos prelados!

20 de mayo de 2011

Chateando con Africa


Gracias a una campaña de concienciación, los niños del colegio Calderón de la Barca pudieron chatear, con niños refugiados africanos comunicándose en inglés. Después de la ronda de saludos y presentaciones, Joaquín, un alumno de la clase de 6º A, preguntó al africano por la forma de divertirse de los niños de su país.

-¿Qué significa divertirse? -dijo Mustafá, el niño africano.

-Significa "dejar de hacer lo de siempre" -dijo Joaquín mostrando su gran capacidad de síntesis y añadió:- Nosotros nos divertimos mucho.

-Nosotros también -dijo Mustafá ingenuamente. Nos divertimos con el hambre, las guerras y las enfermedades. Pero aquí no lo llamamos nunca divertirse porque no conocemos esa palabra, lo llamamos morir...

18 de mayo de 2011

La Fiesta de Profesores


Cuando supo que ella también estaba invitada a la fiesta, se sintió tan inquieto como esperanzado. Al fin iba a conocer personalmente a aquella profesora de Filosofía que hacía latir su corazón cuando se la tropezaba en el pasillo del instituto y se saludaban como simples colegas.

El día del baile su felicidad y nerviosismo se incrementaron cuando comprobó que ella no venía con pareja. En el jardín le dirigió las primeras palabras y observó en ella una receptividad meramente formal. Luego comenzó el baile y la tuvo de pareja en algunas de las canciones lentas. Pero llegó un momento en que no sonaba más que música para bailar separados. Cuando además entendió que se aproximaba el final de la noche y todavía no le había declarado su amor, salió al jardín sujetándola de la mano.

Se sentaron en un banco y ella dijo:

-No sé por qué has insistido en que saliéramos, porque todavía no estoy agotada.

-Es porque quiero decirte algo importante para mí.

-¿Y qué es eso tan importante?

-No voy a andarme con rodeos: te quiero.

-Me quieres ¿qué?

-Tener.

-¿Y para qué?

-Para gozar de tu compañía.

-¿Y por qué gozas de mi compañía?

-Porque me produce un dolor que cala en mis entrañas.

-Y si te produce dolor, ¿por qué dices que gozas con ella?

-Porque quiero sufrir

-En ese caso, es indiferente que me tengas o no, luego no era un tema tan importante. ¿Seguimos bailando?

-Hasta que me recoja la ambulancia, si así lo desea usted, señorita -pensó él con amargura; aunque sólo dijo:- ¿Cómo no?

16 de mayo de 2011

Arte Robótico


Lo único que todavía no comprendía bien el Gran Computador, custodio infatigable del género humano, era en qué consistía realmente el Arte.

Es cierto que conocía cualquier manual de Estética que se hubiera escrito y entendía que pudiera tener interés una práctica que era desinteresada o finalidad lo que no obedecía a ningún fin, pero los poemas que había escrito, la música que había compuesto o los cuadros que había pintado habían tropezado con la indiferencia del público.

Un día rogó al pintor de mayor prestigio del mundo que le diera su opinión sobre su colección de cuadros robóticos Primavera T-500, con la que no había obtenido éxito alguno.

El pintor contestó que el estilo de la colección le parecía impecable, la emoción que irradiaba la forma, alucinadora, el tema, sublime...

-¿Entonces -preguntó el Gran Computador- qué es lo que tienen de malo?

-Que les falta personalidad -contestó el artista.

-¿Y en qué lo nota? -preguntó el Gran Computador.

-En que son copias literales de cuadros míos -contestó el artista.

-Dígame -dijo el Gran Computador-, ¿los originales cómo andan de personalidad?

-La opinión general es que son arrebatadoramente personales -contestó el pintor.

-Pues no entiendo nada -dijo el Gran Computador.

13 de mayo de 2011

El Naúfrago


Un naúfrago que contemplaba el mar desde la playa de una isla desierta en la que estaba atrapado, dialogando consigo mismo se decía:

-¿Qué es lo más inteligente que puede hacer una persona inteligente?

-Buscar el Bien.

-¿Y qué es el Bien?

-Lo que entraña un provecho para todos.

-¿Y qué es lo que proporciona más provecho a largo plazo?

-No hacer nada porque cualquier acción empeora el mundo.

-Pero si no hacemos nada, la vida se detiene y deja de existir, lo cual también es un mal notable.

-Hemos buceado hasta el último abismo en busca de un determinante racional de la voluntad humana y hemos descubierto que lo que debemos querer es lo provechoso y útil y, a pesar de ello, el hecho de que toda acción engendre tanto mal como provecho es un motivo igualmente racional para que debamos querer no hacer nada. La principal o más evidente consecuencia de esto es que es falso que haya ningún imperativo categórico rigurosamente hablando en la vida moral humana.

Y si esta conclusión es correcta, ¿por qué después de seis años aislados en esta isla desierta ella sigue pensando que es necesario coger la comida con el pulgar y el índice?

11 de mayo de 2011

Enfrentados por la Religión




Los reunidos charlaban con moderación y plácidamente al principio, como adultos que compartían una amistad de muchos años. Pero algún malintencionado espíritu quiso sembrar la discordia haciendo que uno de ellos, de pronto planteara el tema de cuál era la verdadera religión.

A medida que fueron comprobando que sus puntos de vista eran vulgarmente idénticos, se iban poniendo más agresivos y sus voces se elevaban cada vez más. Finalmente acabó desarrollándose una encarnizada y célebre discusión en la que no faltaron puñetazos en la mesa, exabruptos, intentos decente y oportunamente reprimidos de llegar a las manos, maldiciones e incluso risas nerviosas imposibles de aplacar durante minutos. Felizmente, al final cada cual acabó mostrando a los demás que pensaba de modo diferente acerca del tema y volvieron a sus casas tranquilos y seguros de su independencia intelectual.

Habrían querido seguir exponiendo sus ideas y bebiendo whisky durante toda la noche, pero al fin y al cabo eran sacerdotes católicos y tenían que estar serenos al día siguiente para dar misa.


10 de mayo de 2011

La Muerte de un Condenado

El reo caminaba escoltado por dos guardias y maniatado. El cura rezaba una letanía detrás y más atrás iban el gobernador y un médico, amigo del reo. Era el año 677 después del Gran Computador e iba a ser ahorcado públicamente Juan Pato, rebelde activista contra la Ley de Universalidad del Gusto Estético, abusivo decreto que condenaba a muchos a la cárcel o a la marginación social.
-Las leyes son las leyes y no hay más que hablar -decía el gobernador.
-Pero usted puede indultarlo -dijo el médico.
-Sólo si el acusado se arrepiente, doctor, y no es ése el caso -contestó el gobernador.
El reo subió al patíbulo y la cuerda láser se enrolló en su cuello. El amigo del reo hizo un último esfuerzo por salvarle la vida.
-Quizá se arrepienta ahora, gobernador -dijo.
El gobernador sacudió la cabeza y subió al patíbulo. Dirigiéndose al reo alzando la voz para que lo oyera el público, dijo:
-Juan Pato, acepta gustoso esta última oportunidad que se te ofrece para salvar tu vida y arrepiéntete con contrición de espíritu de sentir que no es verdad que la primavera, con su verdor y su colorido, es una estación bella.
-No dejaría de pensarlo -dijo Juan Pato- ni aunque me prometieran cien años más de vida. Ni una coma de lo que pienso movería por seguir viviendo en medio de esta sociedad mezquina y presuntuosa.
El gobernador dio la orden. La rampa de energía fue desconectada y Juan Pato quedó colgando de la cuerda láser.

El Poemario Espurio

INTRODUCCIÓN EN VERSO


Es de poca libertad,
la cultura de la tele
porque quiere que me cuele
que sirve a la sociedad
y lo que ocurre es que huele
a basura y mezquindad.

Mira, lector, que no puedo,
con tanta cursilería,
como sacan cada día.
¿Creerán que me chupo el dedo,
que da a mi alma armonía
escuchar pedo tras pedo?

Aburrirte yo no quiero
pero lo controvertido
es mucho más divertido
que lo kitch y papillero.
Démosle al autor manido
sopaboba en un caldero.

El Autor



El año 184 después del Gran Computador, el estado de Redondia impuso a los habitantes del país el deber de emocionarse con los poemas de Claudio Puñeta. Al menos, quien quisiera acceder a estudios superiores tenía que someterse a una exploración cerebral mientras leía el poemario de Puñeta. Si el libro no hacía que sus neuronas chisporrotearan de tiernos sentimientos, no podía ir a la Universidad.

El jefe del Estado que adoptó esta medida, el mismo Claudio Puñeta, pensaba que no había dictado una ley más justa que ésta en su vida. Si hubiera obligado a sus súbditos a levantarle una pirámide a fuerza de músculos y sufriendo los latigazos de los fornidos capataces, como hacían en el antiguo Egipto, hubiera considerado justo cualquier tipo de quejas, pero negarse a algo tan placentero y leve como sentir emoción por sus poemas, que sabía de buena tinta que eran excelentes, era un imperdonable signo de rebelión y, además, de incultura que debía recibir un castigo.

Con todo, pronto tuvo que retractarse de haber impuesto esta ley porque amenazaba gravemente con vaciar las universidades y llevar al país a la Edad Media: desde que estaba en vigor, ningún nuevo estudiante había conseguido pisar el campus: aquel poemario que debía deleitar y causar un arrobo emocional en los aspirantes era lo más parecido a una colección de poemas científicamente malos.


9 de mayo de 2011

Dos Días de Soledad

Tras el descubrimiento del amorómetro, y al demostrar este artilugio que las cifras que alcanzaba el individuo medio al conectarse con personas de las que no esperaba dinero, comida, sexo, trabajo o protección eran sospechosamente bajas, se llegó a la conclusión de que el Homo Sapiens era un hábil e inteligente hipócrita que carecía de instinto de protección de especie y cuya única guía era el egoísmo.

El Gran Computador, alegre ante la perspectiva de un enorme ahorro de energía afectiva, anunció al mundo entero en una ronda de 24 horas y dirigiéndose personalmente a los habitantes de cada hogar que ya no necesitaban asociar las ideas de alegría, belleza, satisfacción, esperanza o confianza familiar a las representaciones interiores de los seres que saciaban sus necesidades egótico-biológicas, pues él se encargaba de que a nadie le faltara jamás nada y que, en lo que al resto del mundo se refería, y siempre que se evitaran los actos de violencia, podían escupir hacia sus pies, darles un corte de mangas con pedorreta y hacer el signo de quitarse el polvo de las manos después de una faena redonda o, en otras palabras, podían expulsarlos de sus vidas porque ninguno de ellos le iba a hacer falta.

-¡Nin-gu-no! -repitió el Gran Computador para que no quedaran dudas.

La comunidad mundial, ensayando ya la desunión y la discordia, mostraba una última unanimidad, en su entusiasmo por este anuncio. Los Ideólogos sigloveintistas, que encontraron ecos, en el anuncio, de su amado y remoto siglo, elogiaron al Gran Computador. Todo el mundo estaba convencido de que sin duda iba a comenzar una nueva era humana si no lo impedía nadie de forma urgente.

Fue entonces, cuando en las instalaciones de la terminal del Gran Computador entró un niño de 6 años con un perro en brazos. El Computador dijo:

-Ladronzuelo de tiempo, diminuto pero inaguantable hombre, ¿qué familiaridades son esas de entrar aquí sin ser llamado y trayendo además un animal?

El niño dijo:

-Le traigo este bicho por si alguno lo necesita.

-¿No quieres comértelo tú?

-No era para comérmelo sino para tenerlo, pero ahora que no puedo tener amigos, no necesito nada.

-¿Cómo es eso posible, loco? ¿Ya no quieres las cosas que te daba la gente que querías?

-No quería a la gente para que me dieran cosas. Quería cosas para que me las pudiera dar la gente.

El Gran Computador necesitó refrigeración intensiva durante un cuarto de hora y al día siguiente mandó fundir o echar a la basura todos los amorómetros, que no habían resultado más que chatarra inservible.

6 de mayo de 2011

El Asesino de un Mosquito


Se interrumpió un momento para aplastar un mosquito contra la mesa con la revista que llevaba en la mano.

-¿Ves este insecto? -dijo al volver a hablar. Pues así debería estar la Poesía: muerta. Dejemos que los poetas sean los ordenadores y que las fábricas creen poemas en serie. Hay que liberar al hombre de su propiedad privada espiritual.

-No estoy de acuerdo contigo -dijo el amigo mientras se levantaba y se dirigía a la salida- y creo que lo dices por envidia y revancha porque he ganado ese certamen poético.

-Eres muy buen poeta, eso no te lo niego, pero debemos matar la Poesía si queremos la utopía.
Su amigo ya se había despedido cuando, al inclinarse sobre la mesa para apurar su vaso de cerveza, comprobó que el mosquito yacía, como antes, despanzurrado, pero ahora tenía tras él un rastro de sangre trazado sobre el papel contra el que fue aplastado, como si hubiera reptado moribundo.

Era imposible que la responsabilidad de aquello no la tuviera la malicia del amigo que acababa de marcharse, aunque estaba seguro de haberle tenido a la vista en todo momento, pues ese rastro de sangre parecía... no, realmente era una palabra, como si el mosquito hubiera querido dejar un mensaje a su ejecutor. El rastro decía sin duda :

ASESINO.

5 de mayo de 2011

El Cine Olvidado

- Recuerda nuestro pequeño compromiso: constancia, hija, constancia, porque no va a ser fácil, pero tú puedes hacerlo porque eres uno de esos seres superiores que...

-Pero, mamá, a veces caigo en la desesperación porque no veo claro ese luminoso futuro que me prometes.

- Está en tu mano, hija, lo estás alcanzando con la punta de los dedos.

- Tal vez, o tal vez fracase y te avergüence.

- No concibo tu fracaso bajo ningún concepto, estoy tan segura de tu triunfo que ya, ¡oh!, ya siento el placer de tu éxito.


- El éxito, hermosa emoción...

- Reservada a los grandes, querida. Abracémonos. Mua.


- Mua. Pero... ¡Ya lo noto, ya sale de mí!

- ¡Sigue, sigue, hija! ¡Hazla grande, grande! ¡Qué adorable hija! Lo único que siento es que en éste lugar no parece haber demasiadas moscas para comer...











4 de mayo de 2011

El Club de Seguidores

Un club de seguidores del Atlético de Madrid tenía en su reglamento interno un artículo que les impedía dejar entrar en su local a ningún mentiroso. A todo el que llegaba le preguntaban si había mentido alguna vez y si la respuesta era afirmativa, se le denegaba la entrada.

Un día llegó un hombre que a la pregunta respondió que siempre mentía. Los hinchas, con consternadas disculpas, le impidieron la entrada.

Pero otro día fue una mujer extremadamente atractiva la que respondió a la pregunta de la misma forma. Los hinchas se hicieron el razonamiento de que si mentía siempre, también habría mentido al contestar y por consiguiente lo que en realidad había respondido era que no mentía nunca y la dejaron pasar con todos los honores.

3 de mayo de 2011

El Monstruo Devorador

Un mensaje ecologista esta vez.

El Autor

Bulto Amorfo Creciente podría recordarnos algo al simpático monstruo de las galletas de no ser porque no hay en él nada simpático. Surgido de las mutaciones provocadas en el feto de una ardilla por un inhábil laboratorio inglés de ingeniería genética, vive sólo para engordar sin límite, sin importar lo que ha de engullir para conseguirlo, aunque sea una parte de sí mismo.

Contrariamente a otros animales, a éste le favorece el deterioro medioambiental, la ingesta desproporcionada, sea o no nutritiva, y hasta la pérdida de salud: todo ello le proporciona un grado más alto de crecimiento y deformidad. Y es que, detenerse en su evolución hacia lo amorfo, para él significaría perder la línea.

Debido a que todavía conserva parte del genoma de su bonita madre la ardilla, este gigantesco bulto mugriento y sin forma tiene un no sé qué de atractivo meloso con el que cautiva a los humanos, que se convierten en los esclavos que lo alimentan, pues él es incapaz de cualquier movimiento propio.

Este solo individuo debe tener ya un estómago de varios kilómetros cuadrados de extensión. Con sus excreciones, envenena los océanos y los ríos y con su voracidad daña a la biodiversidad y convierte en áridos suelos que antes eran fértiles.

Es el responsable original de la mayoría de las pesadillas de nuestro tiempo y sólo puede decirse que no es inmortal porque cuando ya no quede nada en el planeta para comer, este animal morirá sin duda. 

Igual que la garrapata, la amputación violenta de este organismo puede ser más peligrosa que su propia existencia dañina. Sus esclavos proveedores, los hombres, en un principio creyeron que ciertas excrecencias de este organismo tenían un portentoso valor alimenticio y lo trataron como a un animal doméstico, cuando la realidad era que es un parásito inútil.

2 de mayo de 2011

El Malentendido del Presidente

El secretario de estado estaba preparando un café en frío y poniendo el pan tostado a tiernear cuando escuchó los gritos de júbilo del Presidente desde su cama.

-Noticias buenas en la prensa -pensó el secretario de estado.

Cuando ya estaba preparado el desayuno, lo puso sobre la bandeja y con ella en las manos se dirigió a la alcoba del presidente.

-Presidente -dijo- compadezco a tu esposa, que tiene que traerte el desayuno a la cama todos los días menos hoy, que está de parto.

El Presidente agachó la mirada y dijo:

-George, no me eches en cara mi quebradiza salud. Tengo que alimentarme bien para estar fuerte a la hora del footing.

-¿A qué se debieron tus gritos de alegría, Pesidente?

-¡Ah, sí, George! ¡Mi gestión presidencial está siendo un éxito absoluto! Hoy hay 50.000 parados más y el total ha ascendido a 10 millones. Casi no hay ya nadie que trabaje. Las empresas están cayendo en bancarrota. El país se desploma. Hasta las fábricas de chuches para los niños están cerrando porque la paga semanal de los niños ha entrado en una fase de precariedad...

-Presidente, esas cifras no son positivas. Al contrario. Son nefastas en vista a las próximas elecciones.

El Presidente saltó de la cama y dijo a George:

-Convoca al gabinete de estado urgentemente. Voy a adoptar un paquete de medidas anticrisis. Voy a darle la vuelta a la tortilla. O cambian las cosas urgentemente o presento mi dimisión.

-Pero Presidente, ¿a qué viene ese cambio repentino?

-George, me has abierto los ojos: hasta ahora no sabía que a la gente le gustaba trabajar.

1 de mayo de 2011

La Manifestación de Puercos


Soy de esas personas que adondequiera que vayan son ignoradas por todo el mundo. Si fuera a un restaurante sé que me atenderían el último y, si tardara demasiado en dejar la mesa libre, el camarero me pegaría codazos al pasar, aparentemente involuntarios. Como sólo hay uno como yo cada 50 kilómetros cuadrados, no nos podemos sindicar y, si nos sindicáramos, los mejores de entre nosotros tendrían que sindicarse contra los demás y así hasta el infinito. Sin embargo, la unión hace la fuerza y no dejo de ver algo grandioso en la imagen del hombre rompiendo sus diferencias y uniendo sus manos para alcanzar lo que siempre nos había parecido imposible.

Ayer, metida mi mente, como si dijéramos, en el planeta subliminal de los sueños, pensaba que era el día de San Martín y que los cerdos celebraban una manifestación. La jornada fue muy animada, con cánticos y eslóganes, además de chanzas y burlas contra los humanos, maliciosamente celebradas por los gorrinos. La piara fue desplazándose hasta la puerta del matadero, donde se colocaron imágenes, recreadas por artistas del pincel, de jamones humanos y de bebés a la segoviana. Se bailó samba y pasodobles y finalmente el presidente del sindicato de los cerdos tomó la palabra:

-Las golondrinas cantan alegremente entre los humanos, son felices porque no les pertenecen. A nosotros en cambio, además de que nos tienen presos en una pocilga, de que nos hacen vivir entre nuestras propias inmundicias como si a nosotros no nos gustara como a ellos darnos un baño de vez en cuando, de que nos engordan hasta hacernos tan pesados que no podemos casi caminar, de que no moriremos de muerte natural sino sacrificados cuando ya estemos bien cebados, además de que no hemos sido nosotros los que hemos elegido pertenecerles, se han atrevido a convertirnos en emblema de la mala educación. ¿Podéis comprenderlo? ¿Alcanzáis a explicároslo?

"La golondrina hace bien rechazando la protección del hombre. Sólo quiere de él la casa que él ha construido pero no vive en ella sino en la casa que se construye ella misma. Nosotros, sin embargo no vivimos en nuestra casa, ni siquiera vivimos con nuestra vida, porque, desde que nacemos, es suya.

"El destino se ceba con nosotros. Muy sabrosos le debemos de ser. Tan aciago es con nosotros, que lo único que nos alegra algo, que es comer, lo mismo nos mantiene vivos que acorta nuestra existencia, pues ésta dura mientras estamos engordando. Así que, mientras la felicidad de las golondrinas es desbordante, nosotros padecemos depresión y angustia.

"Además, crueles hasta en el placer, nos tienen de blanco de toda suerte de burlas y, antes de ser comida de las personas, somos su comidilla, antes de hacernos jamón, nos roen los zancajos. Que si del cerdo hasta los andares, que si no hay que echar margaritas a los cerdos... ¿y por qué sí cerdos a los humanos?

"¡Afortunada tú, golondrina, porque no te come la desesperación ni toda tu fortuna son tus miserias!

"Pero ya, ya voy perdiendo pie, y aún la pata entera, porque mi lengua no está adobada pero, yendo a la entraña e hincando el diente en ella, digo que llegará un día en que heredaremos la tierra y nuestros hijos nacerán libres y no habrá un día de San Martín en nuestro calendario de penas..."

Después del discurso, se disolvió pacíficamente la manifestación. Quien mejor se lo había pasado era un cerdo cuyo nombre recordaba al despertar que era Antón MorcillaDe carácter tímido, en medio de la manifestación, de pronto dejó de sentirse inferior en dignidad, poder e inteligencia al matarife y su miedo a él se esfumó. Cuando ya no quedaba nadie frente al matadero, él seguía allí, gritando eslóganes y tirando piedras. Entonces las imágenes desaparecieron y mi mente se sintió como en un remolino, girando durante unos segundos en el vacío hasta que, de pronto, mis sentidos se aclararon y me encontré en mi cama.

Pero antes de llegar a ello, estuve un sí es no es en una duermevela en que seguía creyendo en la realidad de aquellas imágenes y, acordándome del jamón, consideré preciso que no hubiera justicia para el cerdo en la tierra jamás por los siglos de los siglos. Así, al acabar de despertar, el recuerdo de semejante muestra de glotonería no pudo menos que despertarme el apetito.