3 de abril de 2011

Rumbo a Psiquia

Un niño de unos once años, sentado en la cama, miraba hacia uno de los ángulos del dormitorio mientras hablaba dirigiéndose a un supuesto ser invisible al que llamaba con un nombre que sonaba a medicamento. En otra parte de la casa, dijo una mujer:

-Ya está el niño hablando solo otra vez. ¿Sabes que me ha pedido permiso para ir a otro planeta?

Un hombre que leía distraídamente el periódico dijo sin levantar la mirada del mismo:

-Dile que sí, si no quieres que se vuelva loco. Que viaje, que viaje...

-¡No sé si has perdido la cabeza o es que dejas en el cuartucho en el que pasas consulta las pocas ganas que tienes de preocuparte por los demás...! -gritó entonces ella con enorme furor.

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