21 de abril de 2011

La Ocasión perdida de Judas


Judas Iscariote dejó caer sobre las otras bolitas colgantes la del extremo derecho que al chocar contra las otras provocó el movimiento de la del extremo izquierdo, que al volver a caer sobre las otras bolitas transmitió a su vez el movimiento a la que lo empezó todo. Se abrió la puerta y apareció Pedro, que volviéndose por un momento de nuevo hacia afuera, dijo:

-Magdalena, que no me moleste nadie ahora.

-Bien, señor -se oyó que contestaba Magdalena, la secretaria.

Entonces se aproximó a Judas y le dio la mano con cierta repugnancia.

Mientras se sentaba al otro lado de la mesa, le dijo:

-Siento la espera. Los imponderables de siempre. Mira, Judas, te diré brevemente para qué estás aquí. El Presi quiere hacer una excepción contigo y darte una nueva oportunidad. Es consciente de que el éxito de esta empresa no habría sido posible sin lo que llegaste a hacer tú. No es plato de gusto ser traicionado por un poco de dinero pero reconoce que aquel fue un año malo para todo el mundo. En resumen, te readmite en la empresa, pero sólo mientras tanto le demuestres que no sigues siendo un traidor. ¿Aceptas el compromiso?

-Acepto -respondió Judas.

-Mañana a las 8:30 de la mañana te diriges a esta sección -Pedro le alargó una cartulina plastificada con una pinza.

Y dúchate y cámbiate esa ropa de mendigo, hombre, que apestas...

Judas cogió la mano de Pedro y comenzó a estrujarla con las dos suyas y a besarla diciéndole:

-Gracias, Pedro, gracias. No sabes lo mal que se pasa viviendo en la calle congelado por el frío o asfixiado por el calor y pasando más hambre que si tuviera un candado en la boca.

¿Puedo hablar con don Jesús?

-Te está escuchando por el interfono.

-Don Jesús, no le defraudaré, seré fiel a la empresa hasta la muerte. Al final me tendrá por el mejor de sus empleados. Y no sólo no le volveré a traicionar sino que le aseguro que nadie va a poder hacerlo estando yo aquí. ¡Lo juro por...!

Pedro frunció el ceño en ese momento y preguntó:

-¿Y cómo piensas conseguir eso?

Judas se acercó a Pedro y bajando la voz, le respondió:

-Me convertiré en amigo de aquel del que sospeche y, cuando me confíe sus secretos, lo denunciare.

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