10 de mayo de 2011

La Muerte de un Condenado

El reo caminaba escoltado por dos guardias y maniatado. El cura rezaba una letanía detrás y más atrás iban el gobernador y un médico, amigo del reo. Era el año 677 después del Gran Computador e iba a ser ahorcado públicamente Juan Pato, rebelde activista contra la Ley de Universalidad del Gusto Estético, abusivo decreto que condenaba a muchos a la cárcel o a la marginación social.
-Las leyes son las leyes y no hay más que hablar -decía el gobernador.
-Pero usted puede indultarlo -dijo el médico.
-Sólo si el acusado se arrepiente, doctor, y no es ése el caso -contestó el gobernador.
El reo subió al patíbulo y la cuerda láser se enrolló en su cuello. El amigo del reo hizo un último esfuerzo por salvarle la vida.
-Quizá se arrepienta ahora, gobernador -dijo.
El gobernador sacudió la cabeza y subió al patíbulo. Dirigiéndose al reo alzando la voz para que lo oyera el público, dijo:
-Juan Pato, acepta gustoso esta última oportunidad que se te ofrece para salvar tu vida y arrepiéntete con contrición de espíritu de sentir que no es verdad que la primavera, con su verdor y su colorido, es una estación bella.
-No dejaría de pensarlo -dijo Juan Pato- ni aunque me prometieran cien años más de vida. Ni una coma de lo que pienso movería por seguir viviendo en medio de esta sociedad mezquina y presuntuosa.
El gobernador dio la orden. La rampa de energía fue desconectada y Juan Pato quedó colgando de la cuerda láser.

1 comentario:

  1. MUY BUENO TU ESPACIO GRACIAS POR INVITARME, TE INVITO AL MIO, adelasotoalaverez.blogspot.com
    Saludos

    Adelaine Soto

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