18 de abril de 2011

Fútbol mejor que Cultura

Las estrepitosas conversaciones alrededor de las mesas cesaron cuando la maza del presidente golpeó la barra del bar varias veces y dijo:

-Este club de alta cultura tiene el honor de invitar a dar una charla a nuestro miembro, Sinesio Botella de Jerez, locutor famoso de la radio local al que, sin más presentaciones, cedo la palabra.

Los asistentes aplaudieron mientras un hombre corpulento de unos cuarenta y seis años se levantaba de la mesa que compartía con otros dos hombres y avanzaba con parsimonia hacia la barra del bar.

Alzó la mano para hacerlos callar y comenzó:

-Disculpad si mi discurso está algo deslavazado pero es que lo escribí totalmente sobrio. No encontré un bar que me fiara hasta las seis de esta tarde. Y es que sin tinto al lado es como si la pluma no pudiera escribir.

"Dicen que en el vino está la verdad y también lo está en este dicho aunque no sea vino. Por eso el verdadero filósofo somos nosotros los bebedores, que en un trago que nos devuelva el placer de la vida descubrimos más sabiduría que en la Crítica de la Razón Pura y en el Tractatus Logico-philosophicus juntos. El filósofo de quien más aprende el borracho es Epicuro y de quien menos, Tales de Mileto, que decía que todo en el Universo era agua, fluido tan poco atractivo para nosotros. Si hubiera dicho que era vino tinto o ginebra, disfrutaríamos de su pensamiento como los amantes del chocolate del cuento de Hansen y Gretel.

"Según algunos, en cambio, también en el vino está la mentira, pues engaña a nuestra razón y a nuestros sentidos, el disimulo, pues seduciéndonos con sus encantos nos encamina a la ruina física y mental, el error, pues es violento sin causa, y la torpeza, pues nos avergüenza. Según éstos, cada vez que nos trae el paraíso es un paso que nos acerca al infierno y, por ello, el vino miente más que dice la verdad. No negaré que hay un tipo de vino falaz y que es el responsable de que el nuestro lo acabe siendo y me refiero al mal vino de los demás.

"Es éste el vino que bebo más, el que arruina mi salud, el que me hace violento y me enseña a avergonzarme. Es el vino por cuyo motivo bebo el nuestro, que si mata, es en la mezcla con el otro.

"El vino tiene virtudes y defectos. Es el principal enemigo de la Historia y, como el Marxismo, aspira a su fin porque con él se nos olvida hasta lo que ha ocurrido hace una hora. Enternece al bruto, al que hace llorar, y alegra al triste. Ahorra provisiones en los hospitales porque, cuando los borrachos nos hacemos una transfusión, ha de ser de vino y no de sangre.

"Si veis a un hombre borracho tambalearse, no es porque pierda el equilibrio sino por el oleaje de su interior y si pierde la consciencia, no es porque haya bebido mucho vino sino porque el vino ha bebido mucho al hombre.

"Para terminar, lanzaré un brindis, no importa cuantas veces nos hayamos bebido ya nuestras copas esta noche. Llenémoslas, pues, de nuevo y, puesto que no hacemos en todo el día otra cosa que brindar y brindar, brindemos ahora por el brindis. A la salud del Brindis, Caballeros."

Empinó su copa y la apuró, saludó a la concurrencia, agradeció con gestos los aplausos y cayó de bruces.

El barman, cuando Sinesio Botella abandonaba minutos después el bar sujeto entre tres, hablando con el presidente dijo:

-Hay que volver a ser peña de seguidores, Presidente, si se pierde, no importa, mañana se puede ganar. Pero lo de la cultura no tiene ni pies ni cabeza -y poniendo énfasis en su entonación, terminó:- Los pocos que vienen ahora están bebiendo más que nunca...

-¡Eso es lo que quieren las multinacionales -dijo el Presidente-, que estemos tan entretenidos con el fútbol que no tengamos tiempo de saber quién fue Fuencislo Chávez!

-Futbolista de nuestro pueblo...

-¡Es verdad, Mauricio, qué lapsus! Pero de todas formas hace tanto tiempo que jugó que ya es cultura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.