9 de abril de 2011

El Escepticismo del Gran Computador



Mucho tiempo dedicó el Gran Computador a estudiar los hechos que no respetaban la gramática: objetos dotados de vida, como la Casa Agramatical, fluidos faciales azules, contactos con otros mundos, fantasmas, auto-exorcismos y otras piedras de escándalo.

Le animaba el razonamiento de que sólo las excepciones eran reales, por lo que no era imposible que muchos de estos sucesos, cuya realidad negaban precisamente porque eran excepcionales, también lo fueran. No obstante, no llegaba a tener nunca una certeza absoluta y se olvidó de ellos.

Sin embargo no abandonó el estudio de las excepciones. Profundizó en las desconocidas diferencias entre dos clones idénticos, investigó incluso en qué podían desemejarse dos moléculas reales de agua y nunca encontró nada demasiado importante.

Finalmente tuvo el prurito de conocer qué tenía él de excepcional si todas sus piezas estaban fabricadas en serie, a parte de que era el ordenador con mayor número de ellas.

-Sólo me diferencian unos cuantos fallos de fabricación y la suciedad acumulada -se dijo con su monótona entonación acostumbrada y concluyó-: Sería una petulancia tenerlo en cuenta.

Y, en adelante, consideró a las personas como seres de una insoportable afectación.

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