29 de abril de 2011

Despido Libre


Juan Arcadio llegó a casa silbando, cantando y dando muestras de una enorme felicidad.

Su esposa había llegado antes y, al verle de aquella forma, se extrañó y le preguntó por qué estaba de tan buen humor.

-¿Buen humor? ¡Estoy radiante! -contestó.

-Tú me explicarás el motivo -exigió ella.

-Es mi jefe, que le ha ganado el pobrecito al ajedrez a uno de mis compañeros de trabajo, ese es el motivo de mi felicidad.

-Me parece un absurdo que te alegre hasta ese extremo una cosa así -dijo ella.

-Pues lo que yo me alegro no es nada para lo feliz que se ha sentido el compañero que ha perdido...


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