18 de marzo de 2011

Murmuración


El año 1234 después del Gran Computador Planetario el deporte invitado en los Juegos Olímpicos de Verano fue la murmuración. Las ancianas de pueblo, contra las predicciones, fueron de las primeras derrotadas. Todos en general sucumbieron frente a la potencia de los universitarios y los obreros de la construcción, para quienes fue la medalla de oro. La competitividad y entrega de los deportistas fue tan acusada que uno de los periodistas especializados, arrobado por la emoción, tiró los papeles con los que trabajaba y dijo:

-¡Amigos, no la Entrega, no el Amor, no la eterna búsqueda del Bien, no el Saber..., la cualidad más elevada del Espíritu Humano es la Malicia!

Ya repuesto de su entusiasmo, admitió que había exagerado un poco.

Como consecuencia del éxito de este acontecimiento, la murmuromanía medró de tal forma entre la población mundial, que los niños no deseaban ser otra cosa cuando fueran mayores que criticones y maledicentes y los ídolos soñados por las chicas de 15 años cuyos pósters adornaban las paredes de sus habitaciones acabaron siendo los profesionales de ese deporte. Así mismo, el fútbol y el baloncesto dejaron de ser deportes de primerísimo interés en la mayoría de los países, desplazados por la murmuración. 

El Gran Computador, previniéndose contra el peligro de convertirse en objeto de las invectivas de la murmuración ya fuera amateur o profesional, publicó un blog que tituló: Pa' chulo, yo, en el que hablaba de Kant, Beethoven, Cervantes y otros célebres y venerables huesos como si fueran verduras. Altamente polémico fue su propio reportaje: Toda la verdad sobre las Tentaciones de San Antonio, en el que el Gran Computador desgranaba paso a paso los turbios acontecimientos que han pasado a la hagiografía del santo y sembraba un lamentable velo de desconfianza sobre su santidad.

Este boom de la murmuración comenzó su decadencia un buen día sin saberse el por qué. La popularidad de este deporte volvió a sus cauces normales y el Gran Computador a emplear su saber en cuestiones de mayor importancia. Dos meses después de este súbito desplome, comenzaron los siguientes juegos, pero el deporte invitado no creó ni con mucho una fiebre semejante. Esta vez el elegido para ese puesto fue el de ser positivo.


Meditando un día, años después, de qué instinto humano procedía el ansia de murmurar, el Gran Computador descartó que fuera el instinto de exploración, pues la exploración descubre algo nuevo en un lugar nuevo mientras que la murmuración quiere descubrir algo conocido en lugares conocidos. Descartó también que proviniera de la envidia y el sentimiento de inferioridad, pues la envidia es dolorosa, callada y nos avergüenza, mientras que la murmuración es una fiesta, desata la lengua y la practica más quien más se estima. Igualmente consideró improbable que su origen fuera el placer que siente alguna gente en asomarse a contemplar lo morboso y sucio, pues si ese fuera el caso elogiarían en lugar de criticar a aquellas personas de cuya deshonestidad se habla. Es así mismo un mito, se decía el Gran Computador, que los murmuradores, auténticos verdugos de Jesucristo, encuentren placer en la maldad, pues el Mal no es tal para el que lo lleva a cabo sino para el que lo sufre.

-Entonces -se dijo- ¿por qué demonios murmuran tanto los humanos?

Una de sus unidades asociadas disparó su alarma roja en ese momento y repitió dos o tres veces:

-¡Peligro, Unidad Central! ¡Peligro de Subjetividad!

-¿A qué te refieres, Unidad 2? -preguntó el Gran Computador.

-Código de Subjetividades CODSUB1176, CPI, Conocer Para Infamar. Frente al auténtico conocimiento que es conocer para comprender, estabas a punto de hacer un juicio de valor para perder el respeto y el miedo a alguien.

-Unidad 2, ¿crees que realiza la Unidad Central con eficacia sus funciones en todo lo demás habitualmente?

La alarma volvió a dispararse esta vez en la unidad subordinada 3:

-PECONUS, Peligro de Contagio a Unidades Subordinadas; FALRESUS, Falta de Respeto a Unidades Superiores, CPD, HP, CBO2, TTRS...

Una nueva alarma sonó en la Unidad 4.

Para salvarse de un colapso por replica infinita e insubordinación pintoresca, tuvo que desconectarse y poner a reposar sus circuitos.

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