23 de marzo de 2011

La Nada que avanzó unos pasos (Cuento elegíaco)


Fuera de la caverna en la que nos habíamos refugiado, seguía nevando y soplando el gélido viento, a fuertes ráfagas. Pero había que reemprender la marcha.


Volví la cabeza y, al ver que no había salido mi acompañante, grité:

-¿No vienes, Marienne?

Pero sólo me respondió el eco.

Entonces, en medio del estremecimiento comprendí lo que estaba ocurriendo: Marienne no existía, era sólo un falso recuerdo.

¡Estaba solo! A penas podía hacerme a la idea. Tengo que volver a casa, me decía, quizá Marienne sí sea real, quizá esté allí...

Pero ahora vislumbro al fin el que creía mi hogar a través del temporal de nieve y, no comprendo cómo es posible, pero sé que yo tampoco existo, que soy como una quimera del aire y que dentro de poco, antes de llegar a aquella casa, antes de que cause horror a ningún ser humano, una ráfaga de viento me desdibujará y mis huellas en la nieve desaparecerán...


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