2 de marzo de 2011

Sueños, Engaño y Vanidad.

Cada vez que el viejo guepardo se acercaba peligrosamente a la gacela, ésta hacía un quiebro y lo dejaba atrás burlado. Tantas veces le engañó que el guepardo quedó exhausto y dejó definitivamente huir a su presa.

Dirigiéndose hacia el río, el felino mostraba en su cara el cansancio y la pesadumbre. Una vez allí, se inclinó hacia el agua y bebió ansiosamente. Luego, buscando una sombra en la que descansar, encontró unos restos de carroña y engañó el hambre con ellos. 


¿Y cómo no va a ser todo entre los humanos puro sueño, engaño y vanidad si están hechos de carne y la misma carne no hace otra cosa que embaucar y mentir?



1 comentario:

  1. me ha gustado pero no te voy a dejar palabras que no siento, sigue escribiendo amigo

    Un saludete
    Susi

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Gracias por su comentario