29 de marzo de 2011

El Hombre de Paja


- Depende. El lunes es imposible...

- ¿Entonces podrá hacerlo martes? -preguntó la mujer con tono frío y cortante.

-Si es cosa de una o dos horas...

-¡No es suficiente!

-Así son las cosas. O lo toma o lo deja.

-Está bien. Pero ni un fallo. Tenga.

La mujer deposita algo en la mano de aquel tipo extraño.

Su acompañante ha salido de la tienda de la estación de servicio con agua mineral y refrescos y ha llegado a tiempo de oír este cruce de palabras entre ella y el vagabundo y le pregunta:

-¿De qué hablabais?

-Me ha leído las líneas de la mano, Harry. Le he preguntado qué día de esta semana es más propicio para el amor.

-Qué cosa más rara...

El hombre mira ahora sin mirar por encima del cabello de ella.

-¿Raro, el qué?

-Llevaba una pistola demasiado buena para ser un mendigo. Uf, Alice, desde que me has contratado como detective y me he enamorado de ti, me he vuelto mucho más observador.

Antes, apenas terminaba con éxito algún caso...

-Claro que sí, querido. Ni te imaginas hasta qué punto me estás siendo útil...

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