8 de marzo de 2011

El Crucigrama

"Todo tiene su momento, y cada cosa
su tiempo bajo el cielo"
Eclesiastés


Tenía 13 años, pero poseía la bondad de un niño y cierto miedo hacia las cosas de los adultos. Estaba obsesionado con su balón de fútbol y su raqueta de tenis. Aquel sábado, después del desayuno, haciendo los deberes del Instituto, se le ocurrió un juego distinto. Intentaría confeccionar un crucigrama. En él colocaría sólo las cosas que le gustaban del mundo.
Cualquiera entiende lo difícil que es completar un crucigrama, no ya intentando que todas las palabras tengan relación sino incluso prescindiendo de toda restricción y permitiéndose usar libremente la totalidad del vocabulario. A veces hay que volver a empezar desde muy atrás porque no hay manera de encontrar la palabra que encaje bien.

Al principio, pues, fue muy fácil elegir las palabras: ARBOL, MAR, CIELO... pero cuanto más crecía el número de casillas con letras, más lentamente se iba completando el cuadro. Sin embargo era terco y no se detuvo ante la dificultad.

Ya estaba a punto de rematar su preciosa obra cuando descubrió que por coincidencias del azar la única dificultad grave y posiblemente insuperable que le quedaba era completar una serie vertical de casillas que empezaba con DEM y terminaba con IO y que tenía en medio dos casillas vacías. Se resistía con tozudez a emplear la palabra DEMONIO a pesar de que esa solución se ajustaba bien incluso con las palabras horizontales a las que concernía. El demonio no era una cosa que le gustara especialmente del mundo. Incapaz de llegar a una posible solución dejó sin terminar el crucigrama hasta que se le ocurriera algo.

Pero al día siguiente estuvo viendo Encuentros en la Tercera Fase en el cine con una niña de su barrio. Esa era la primera vez que acompañaba a una chica al cine y la película llegó a ocupar un lugar tan relevante en su imaginación, que quiso rehacer de nuevo su crucigrama para incluirla en él porque de lo contrario éste no iba ya a tener sentido.

Cuando llegó a casa sacó el papelillo arrugado que llevaba a todas partes por si alguna vez se le ocurría algo y se puso a mirar la vertical en que estaban las letras DEM__IO. No le gustaba mucho la idea de deshacer tantas y tantas palabras que había conseguido encajar con aquella perfección en los cuadritos. De modo que se concentró otra vez en DEM__IO. Al cabo de un rato de mucho mirar y pensar, se dijo: "extraterrestre" o "demonio" lo mismo da. Pongo DEMONIO y ya termino". Y eso fue lo que hizo al final.



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