27 de febrero de 2011

Un novelista frustrado

El celebérrimo poeta Michael Waterhouse, hizo esta extraña confesión en sus memorias:

"No puedo escribir novelas porque mis personajes, después de la página cincuenta y dos, empiezan a volverse paranoicos. Piensan que hay algo detrás de las apariencias que domina sus vidas. Se ven como marionetas movidas por una mano invisible. Acaban sospechando la existencia de un autor. Finalmente me siento tan observado y la intimidad que necesito para crear se deteriora hasta tal punto que tengo que abandonar el proyecto..."

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